Bburago – Automodelismo De Colección

Bburago nació en 1974 bajo el nombre de Martoys, cambiando su denominación por la definitiva Bburago solo unos pocos años después. El nombre de Bburago es un juego de palabras en que la primera “B” corresponde al apellido de su fundador y propietario, Mario Bessana y “burago” es ni más ni menos que el nombre de la población donde se encontraba físicamente la empresa, Burago Di Molgora, una pequeña población cerca de Milán pero también cercana a Módena y Maranello, poblaciones de peregrinación obligada para todo ferrarista que se precie.

La marca transalpina inicialmente se especializaría en la escala 1/24, realizando modelos a medio camino entre el juguete y la miniatura, aunque a mediados de los ochenta se estrenaría con gran éxito en la escala 1/18. Finalmente, una de las últimas escalas con las cuales trabajó sería la 1/43, aunque ciertamente con un nivel tanto de acabado como de reproducción muy pobre, siendo considerados estos 1/43 de Bburago más juguetes que reproducciones de colección. La marca también realizaría algunas escaramuzas en lo que a escalas más pequeñas se refiere, como por ejemplo la 1/87, fabricando pequeños modelos realizados enteramente de metal brillante, algunos de los cuales se transformaban en llaveros.

En la escala 1/24 Bburago siempre fue una gran especialista, siendo el Peugeot 205 T16 de 1985 y el Lancia Delta S4 de 1986 (este último en su versión prototipo) algunos de sus mejores modelos. Otros modelos recordados con mucho cariño por los aficionados son el Land Rover, el Alfa Romeo 75 (con diversas decoraciones policiales italianas) y el Range Rover Safari.

Pero permítanos el lector/a retroceder a un año antes, ya que en 1984 Bburago daría un salto cualitativo en su catálogo de productos lanzando su primer modelo a escala 1/18. El modelo elegido sería el Mercedes-Benz 300 SL, también llamado “Alas de Mariposa”. Bburago no podía haber elegido un modelo mejor para iniciarse en una escala que con el tiempo sería la que más prestigio y alegrías le traería. A este Mercedes-Benz le siguieron modelos actuales por entonces como el Ferrari Testarossa, F40, GTO o bien reproducciones de coches clásicos como los Mercedes SSK o el impresionante Bugatti “Type 59” de los años treinta con su característico color azul.

Mario Besana, considerado por muchas personas como un empresario inteligente y emprendedor, también conseguiría para Bburago algo tan difícil como que Ferrari le concediese la licencia para reproducir sus deportivos a escala 1/24, con lo cual casi inundó el mercado americano con sus reproducciones cuando la marca de miniaturas, a finales de la década de los ochenta, disponía ya de la exclusiva para esta escala. A tanto llegó este idilio entre ambas marcas que incluso Ferrari, cuando presentaba sus nuevos modelos, obsequiaba a sus invitados con reproducciones de Bburago. Incluso con el Ferrari F50 sucedió el hecho de que antes se comercializó la miniatura a escala 1/18 que el modelo real.

Y con el siempre delicado asunto de las licencias, en 1997 otra empresa automovilística concedería una exclusiva a Bburago, pues la alemana Porsche autorizó a la marca de miniaturas la fabricación en exclusiva durante todo 1998 a escala 1/18 de su nuevo modelo 911 versión ´97.

Bburago tenía grandes ventajas, pues como se ha comentado antes en este mismo artículo, la distribución fue realmente excelente, encontrándose sus modelos en muchos establecimientos y poblaciones, por pequeñas que estas fueran, con un preció de venta muy interesante en relación a la calidad. Sobre sus desventajas, Bburago siempre jugó a ser entre una marca de colección y de juguete puro y duro, indecisión que pagó ciertamente cara con los años, pues por una parte sus productos eran parcos en detalles o nuevos sistemas de fabricación para el coleccionista, y por otra parte sus coches eran demasiado sofisticados y caros para un niño/a de corta edad.

Desgraciadamente las cosas empezarían a torcerse justo en los inicios del nuevo milenio, pues es precisamente en esta época que Ferrari retira la licencia a Bburago, desapareciendo de golpe y porrazo (y en todas las escalas) los modelos del caballino rampante que hasta entonces tenia la marca en su catálogo, representando un golpe muy duro para el fabricante de miniaturas, golpe por otra parte del que ya no se recuperaría. Modelos como el recién estrenado Ferrari 360 Modena a escala 1/18, con poco tiempo en el catálogo, muy seguramente se transformarán a corto plazo en modelos muy buscados.

En el catálogo continuaban existiendo referencias tan preciosas como el Alpine Renault A110, Volkswagen Beetle (antiguo y moderno), Aston Martín Vanquish V12 o el novedoso Lamborghini Murciélago . No obstante, estos modelos continuaban con los mismos defectos que adolecía Bburago desde hacía años, es decir, un grado de detalles correcto pero en muchos casos insuficiente para el coleccionista que ya había crecido y por tanto, exigía más de su marca preferida, la utilización de adhesivos gruesos cuando todas las demás marcas utilizaban desde hacia tiempo la tampografía y la utilización de ruedas idénticas tanto para el tren delantero como para el trasero de los coches. En suma pequeños detalles pero que juntos hacían que el coleccionista se fijara más en otras marcas que en Bburago.

En el año 2005 Bburago entraría en situación de quiebra y no fue hasta inicios del 2007 que no se volverían a conocer más noticias oficiales sobre esta marca, activándose de nuevo su web con un nuevo catálogo de productos aunque curiosamente algunos de ellos idénticos a los de Maisto.

El esfuerzo realizado por esta nueva Bburago es ciertamente admirable, pues a pesar de contar con algunas pocas referencias del antiguo catálogo y ningún Ferrari, se incorporaron muchos nuevos modelos, escalas como la 1/32 e incluso reproducciones de motocicletas. Ciertamente significó una gran alegría para los seguidores de esta fábrica de miniaturas.